Después del ruido: otras formas de vivir la música (sin 100.000 personas alrededor)
Foto de Bence Szemerey Los megafestivales venden escala y al parecer la escala funciona. Miles de personas salen de estos eventos con la sensación de haber vivido algo grande. Y lo es: Pantallas gigantes. Sonido potente (cuando todo sale bien). Logística precisa (cuando todo sale bien). Artistas globales. Ambiente de fiesta. Palabras más palabras menos, la industria operando como un reloj (si nada extraordinario ocurre)... Cientos de miles de asistentes en pocos días, boletería agotada en horas y patrocinios que convierten el evento en un parque temático de marcas. La “economía del ruido” se activa: turismo, empleo, consumo intensivo. La ciudad funciona distinto. Y sí: Independientemente de si soy o no asistente a estos eventos, pienso que es mejor que estos sucedan a que no. El contrapeso... Foto de Nano Erdozain Pero esto no es todo, ni nos incluye a todos. La vida musical en las ciudades como Bogotá ocurre los otros 360 días del año a otra escala, con más o me...






