Quince segundos para olvidar una canción
—“Escuché una canción buenísima”, me dijo emocionado un estudiante adolescente de batería al que le estoy dando clases. —¿Cuál?, le pregunté casi de manera automática. —No sé —respondió con inocente naturalidad. —¿Y de quién era? —pregunté de nuevo, buscando ingenuamente algún dato que me permitiera hacerme una idea de la canción que tanto le había gustado. —Ni idea —contestó de inmediato, con cierto nerviosismo, pero igual de inocente. —¿Entonces qué escuchaste? —pregunté por última vez, ya resignado a no encontrar ninguna pista sobre sus gustos musicales ni sobre el entusiasmo que le había producido aquello que escuchó. La respuesta, en lugar de alumbrar, siguió oscureciendo el asunto: —El pedazo que salía en un Reel. Hace unos años esto habría parecido una especie de chiste. Hoy es una conversación perfectamente posible y bastante común, sobre todo entre las nuevas generaciones, esas que clasificamos como “nativos digitales”. Nunca habíamos tenido acceso a tanta música: millones de ...





