¿Y si Spotify no fuera la única opción?
Ojalá.
Lo escribo porque llevo un tiempo haciéndome una pregunta bastante simple: ¿de verdad Spotify (y similares) son el único lugar donde tiene sentido publicar nuestra música?
Durante años nos acostumbramos a creer que sí.
Como si "estar en Spotify" fuera prácticamente existir. Como si hacer circular nuestra música fuera otro trámite burocrático: subir un archivo de audio y diligenciar un formato, esperar que la plataforma lo apruebe (porque a veces ni eso pasa), celebrar que la canción ya está disponible en todo el mundo... y después esperar ansiosamente miles de reproducciones con la esperanza de recibir lo suficiente para comprar un chicle. Si alcanza.
Pero la realidad es que el planeta no gira alrededor del botón verde, aunque nos hayan convencido de lo contrario.
Mientras tanto, aparecen plataformas donde la relación entre músicos y oyentes vuelve a parecer un intercambio entre personas y no entre un algoritmo y una hoja de cálculo que termina enriqueciendo a unas pocas multinacionales mientras los creadores seguimos haciendo malabares para pagar la siguiente grabación con TODO lo que esto implica...
Aclaro: No pretendo decirle a nadie dónde debería publicar su música.
Simplemente quiero dejar aquí algunas alternativas que he venido encontrando en el camino buscando opciones para llevar mi música a las posibles audiencias de la manera más digna posible. Quizá le sirvan a otro músico independiente que anda haciéndose las mismas preguntas, o a algún melómano curioso que todavía cree que la música vale un poco más que un par de clics y se toma el trabajo de explorar las plataformas y lo que tienen para ofrecer.
Bandcamp
Sigue siendo, para mí, el punto de partida, pues es la más conocida, al menos en Colombia que es donde vivo.
Allí el artista fija sus precios, vende música en formato digital de alta calidad, formatos físicos y mercancía, manteniendo una relación mucho más directa con quienes deciden apoyar su trabajo.
No exige exclusividad y permite combinar diferentes estrategias de distribución.
Bandcamp cobra una comisión del 15% sobre las ventas digitales (que baja al 10% cuando el artista alcanza cierto volumen de ventas). En formatos físicos cobra el 10%. A eso hay que sumar las comisiones del procesador de pagos.
Subvert.fm
Subvert.fm nació como una cooperativa impulsada por músicos y sellos independientes cansados de depender de empresas que hoy aman la música y mañana cambian de dueño.
El artista conserva todos los derechos sobre su obra, no existe exclusividad y las decisiones se toman colectivamente.
Cuando los seguidores compren música en Subvert, verán montos de contribución opcionales al finalizar la compra: 5%, 10%, 15%, 20%, monto personalizado o ninguna contribución. El mensaje es claro: “El 100% de la compra va directamente a los artistas. Las contribuciones opcionales ayudan a mantener a Subvert"
Más que competir por millones de reproducciones, la apuesta es volver a vender música directamente a quienes todavía disfrutan descubrir un álbum completo.
Mirlo
La tercera plataforma que encontré fue Mirlo.
Es un proyecto de código abierto enfocado en vender música digital y construir comunidades alrededor de los artistas. Según el sitio web, la misión de mirlo plantea que "La industria musical no funciona para artistas ni oyentes y necesita una reimaginación radical. Mirlo alberga una comunidad de artistas, oyentes, organizadores y codificadores que se atreven a hacer precisamente eso: tomar lecciones aprendidas al trabajar en la economía solidaria y aplicarlas a nuestra plataforma. Estamos construyendo una plataforma de distribución y patrocinio de audio en línea que tiene como objetivo ser radical, accesible, de código abierto (gratuito y libre), modular y basada en estándares".
La plataforma utiliza Stripe para gestionar todo el procesamiento de pagos y los pagos de los artistas. Mirlo cobra de manera predeterminada una comisión del 10% del precio de venta, aunque también es posible personalizarlo.
Los cargos de Stripe por procesamiento de pagos varían si son tarjetas de crédito/débito estándar (2,9% + $0,30), monederos digitales (Apple Pay, Google Pay) Igual que las tarjetas, o métodos regionales (varía según el país). Algunas regiones tienen tarifas de plataforma especiales. Esto se debe a que no permiten que las plataformas cobren una tarifa por las transacciones, por ejemplo Brasil (BRL) y México (MXN): tarifa de plataforma Mirlo del 0%.
La comparación incómoda
Spotify y la mayoría de plataformas de streaming funcionan bajo un modelo de pago por reproducción. Cada escucha genera apenas una fracción de centavo.
Bandcamp, Subvert.fm y Mirlo proponen otra lógica: la venta directa.
Eso significa que el artista puede recibir entre el 80% y el 90% del valor de cada compra.
No parece una diferencia menor.
¿Entonces ya está resuelto el problema?
NO.
¿Van a reemplazar a Spotify?
Seguramente no.
¿Van a tener el mismo alcance?
Tampoco.
Pero tal vez esa ni siquiera sea la pregunta correcta.
Quizá llevamos demasiado tiempo obsesionados con distribuir música cuando el verdadero reto consiste en construir una comunidad.
Porque una comunidad —aunque sea pequeña— vale mucho más que cien mil reproducciones de personas que nunca volverán a escuchar nuestra música.
No tengo claro si estas plataformas terminarán convirtiéndose en una alternativa masiva. Lo que sí tengo claro es que nada se pierde con explorar cualquier camino que permita una relación más justa entre quienes hacemos música y quienes deciden apoyarla.
Al final, ninguna plataforma resolverá nuestros problemas si no existe una propuesta artística sólida, una estrategia inteligente y un público dispuesto a escuchar...
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